Testimonio Online

En este aspecto,  analizo los testimonios presentados, ya sean de forma anónima o con nombre propio. Cómo esto se ha sido también una manera de protestar desde la clandestinidad o de manera frontal. Por qué hay esa necesidad de contar sus historias, de exponerse a maltrato o solidaridad pero al fin y al cabo de expresarse y cómo esto influye también en la acción política y el activismo.

El testimonio es un arma muy poderosa para hacer frente a movimientos feministas. Se ha visto que en distintos casos han ayudado a que personas vean sus propias situaciones, comprendan lo que pasan o pasaron estas mujeres o se hable del tema, se cree conciencia y se hagan leyes para proteger a las mujeres según sus circunstancias.

Un ejemplo es el caso de la violencia hacia la mujer en Estados Unidos: “‘I am a rape survivor.’ That powerful statement by 24-year-old Amanda Nguyen opened a panel on rape culture and violence against women at the 2016 Social Good Summit on Monday.”(Mashable). Acá el testimonio directo y frontal no va por el medio digital pero se utiliza para la causa. En Perú se hizo algo similar utilizando el grupo de Facebook “Ni una menos: movilización nacional ya” en donde una de sus reglas es:

“Este espacio es para compartir y denunciar experiencias relacionadas a las violencias y discriminaciones que vivimos las mujeres, así como testimonios de amor y empoderamiento, por lo que se le dará prioridad al contenido de este tipo más que a los artículos, videos, frases que no sean de autoría de quien los publica.”(Grupo)

En el caso del aborto es un poco más difícil establecer grupos o círculos en los que se hable abiertamente de testimonios y experiencias. No solo porque es penado en Perú sino también porque en nuestra sociedad está visto moralmente mal. En Estados Unidos se creó una campaña llamada #ShoutYourAbortion cuando el partido de derecha pretendió anular los fondos que iban hacia Planned Parenthood (institución que provee de salud reproductiva y abortos a las mujeres de bajos recursos). Lindy West, una escritora de Seatle empezó a reflexionar por qué los abortos eran secretos a voces. Nadie hablaba de ellos a pesar de vivir en una ciudad progresista y de tener amigos liberales. Entonces mandó un tuit con el screenshot de la confesión de una amiga y la frase “no lo susurras, grita tu aborto” (en inglés). Con esto comenzó una avalancha de personas que contaban sus abortos. Algunos tenían razones serias como ser víctimas de violaciones o malformaciones de fetos y otras solo porque querían seguir con sus vidas y no estaba en sus planes tener un hijo en ese momento. Todos eran argumentos válidos y siguieron la dinámica de utilizar el hashtag para contar sus testimonios.

“With her permission, I screengrabbed Amelia’s post and put it on Twitter, with a hashtag that seemingly wrote itself: Don’t whisper, #ShoutYourAbortion. The response was immediate and overwhelming – it felt, almost, as if many had been waiting for this moment to speak. People I’ve known for years told me stories I’d never heard before. Complete strangers shared a galaxy of personal experiences, from the harrowing to the mundane.”(The Guardian)

Hoy por hoy hacer testimonios del aborto en Perú es muy tabú aún. No solo porque hay un periodo de 2 años en el que una puede ir a la cárcel (pasado este tiempo, la pena prescribe) sino también porque se enfrentan a bullying por parte de personas que están totalmente en desacuerdo y hay muchas personas que talvez no podrían expresar su desacuerdo pero podrían juzgar, ya sea en el círculo familiar, amical o laboral. Por esta razón la creadora de la página decidió pedir que les envíen los testimonios y publicarlos ellas mismas con seudónimos si es que la persona lo deseaba así. Este trabajo era laborioso y muchas veces no tenían el tiempo ni las fuerzas para poder moderar los comentarios agresivos  que venían.

Bibliografía:

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